4 de enero de 2011

Se llamaba azul

No lo sabes, pero eres justamente el tipo de  mujer, de la que un poeta, tan deshecho como yo, desesperado, con sus musas raídas por el tiempo y los gusanos del olvido incierto, se enamora fácil y torvamente  hasta dejar  deshecha una pila de huesos en una acera,  helada de invierno.

Si destemplar la memoria no es suficiente; tomas mis hilos a tu antojo y jalas del mas profundamente inserto en mi cuerpo, hasta deshacer la unión sagrada, que atraviesa el suelo, en el que estoy  parado, por las piernas y el corazón hasta llegar a mi cabeza, y me dejas escapar al viento, inútilmente esparciendo palabras

... imaginar los pasos que dará mi cuerpo hasta su lecho final, hasta sentir el  viento helado del sur recorrer mi cuerpo y cerrarme los ojos de un ventarrón, sabiendo que repite tu nombre con una total seguridad de anclaje, para arrasar con mi ser, y dejar el ultimo reducto de mi alma , hecha un guiñapo de palabras dulcemente sucias para tu altar de fracasos corrompidos por la poesía de un ave, de paso muerta ya de hastío

No hay comentarios: