No lo sabes, pero eres justamente el tipo de mujer, de la que un poeta, tan deshecho como yo, desesperado, con sus musas raídas por el tiempo y los gusanos del olvido incierto, se enamora fácil y torvamente hasta dejar deshecha una pila de huesos en una acera, helada de invierno.
Si destemplar la memoria no es suficiente; tomas mis hilos a tu antojo y jalas del mas profundamente inserto en mi cuerpo, hasta deshacer la unión sagrada, que atraviesa el suelo, en el que estoy parado, por las piernas y el corazón hasta llegar a mi cabeza, y me dejas escapar al viento, inútilmente esparciendo palabras
... imaginar los pasos que dará mi cuerpo hasta su lecho final, hasta sentir el viento helado del sur recorrer mi cuerpo y cerrarme los ojos de un ventarrón, sabiendo que repite tu nombre con una total seguridad de anclaje, para arrasar con mi ser, y dejar el ultimo reducto de mi alma , hecha un guiñapo de palabras dulcemente sucias para tu altar de fracasos corrompidos por la poesía de un ave, de paso muerta ya de hastío
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