15 de noviembre de 2010
Cuaderno de viaje
Entonces, solo y durante ese tiempo pensé en desnudarte una y otra vez, de todas las formas posibles.
De tajo, a gajos, a pleno vuelo, en caída libre y pendido de la suicida cuerda floja de tus ojos.
Entre el desayuno y la cena, las comidas entre comidas , astronómicamente en la Via Lactea que se perfila en la taza de café, y el medio día.
Los girasoles, las cornucopias y las concurrencias aladas polinizantes y todos los aromas del mundo que se adhieren a tu piel desnuda; todas las hierbas frescas, todas las especias secas, y todas las flores para todos los motivos, y para las sinrazones.
Descubrí entonces, si, ya desnuda, completamente desnuda, y con todas las palabras dispuestas en la piel, una vacante en tus pupilas gustativas, con el afán de querer ver el mundo con otro sabor, para descubrir el amargo, y el dulce y el sabor azul y el verde militar y el acido, y el sabor cristal, y el sabor del campo, y la ciudad y el de los pantanos, con todos sus aromas, y todas sus frutas; el sabor que tiene el color del mar Caribe, días después de la tormenta, entonces te tomaste un descanso, para descubrir las hojas de camelia y bergamota fermentadas a los pies del Himalaya.
Y abriste los oídos a las cosas jamás escuchadas, y te asombraste al descubrir el sonido de tus poros transpirando, y de un cabello cayendo en la selva amazónica, y escuchaste las palabras que nunca te dije, porque estaban ya años atrás escritas en tu pensamiento y escritas como mi epitafio, y entonces también descubriste el sonido de la sinapsis, y de los reflejos solares, y del camposanto nocturno universal, donde seguramente y desde hacia ya varios miles de millones de millones de años, nos observa un Dios que también esta enterrado allí.
Abrí los ojos, si, había parpadeado un segundo, y también lo escuchaste, y pudiste saborear la mirada, esa mirada afilada , como la que tienen los arboles que ven caer a sus vecinos, y pudiste olfatear, el danzón No 2 de Márquez con todos sus matices y vértigos, las difuminaciones sonoras y aromáticas, y escuchaste también aromáticamente La Primavera y la 9ª sinfonía de Dvorak y todos los vientos que trae consigo, y también degustaste con todos tus sentidos, con la piel impresa de todos los sabores y colores del mundo las noticias mas relevantes de los últimos tiempos, y te enteraste entonces del descubrimiento de tus pechos, en la cordillera del mundo, y de todos tus valles, y ríos sanguíneos y selvas, y entonces también supiste que descubrieron América hace muchos años, pero de algo mucho más importante se olvidaron, y tu lo escribiste en voz alta, y es , que no descubrieron un nuevo cielo, te enteraste también de todas las notas que han sido escritas para ti, y que se han quedado en blanco, porque las he escrito oralmente, cuando despierto, cuando canto, y cuando tengo la boca llena de ideas , proyectos y de sueños, tantos como de almas blancas está cargado el Ganges.
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