Te me ibas a hechar a perder,
la idea amenazadora
de consumirte,
sin más ni más
golpeteaba insesantemente
comencé a desnudarte,
más aún de lo que ya estabas,
con delicadeza, traté de no rasgar tu piel
Después
saborée tus jugos
con la tibieza
de mi lengua
tu cuerpo...
solté una mordida,
tus pupilas ahora son eclipses solares
y tu voz
se ahoga entre lágrimas y felicidad
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